domingo, 25 de agosto de 2024

Un paso adelante

Primer post del nuevo blog. Hace muchos años que no hago esto, muchísimos. Creo que ya no sé ni cómo hacerlo. Espero que escribir sea como andar en bicicleta pero si es como lo está siendo volver a sentir, entonces lo dudo seriamente. 

Aprender a sentir de nuevo está siendo... complejo. Con muchas idas y vueltas, con pocos avances y muchos retrocesos. Al final me está resultando difícil dejar de hacer algo que llevo años haciendo todos los días de mi vida. 

Disociar es fácil, es seguro. Disociar cuando una está en momentos muy oscuros de su vida puede ayudar a elegir el camino de la vida y no de la muerte. Hacerlo todos los días de tu vida, sin embargo, te lleva a vivir tu vida a medio gas. Es como escuchar la radio en un volumen muy bajito, los sentimientos están ahí pero apenas podés escucharlos. Todos los sentimientos, no sólo los que duelen. Sabés que amás pero no podés demostrarlo, perdiste la capacidad de expresarlo. Te enamoraste y la otra persona no puede sentirlo porque ya no sos capaz de sentirlo en tu cuerpo, tu cuerpo no te pide contacto. Extrañás pero tus células no lo saben porque tus nervios no les envían las señales. Es ser una muerta en vida. Es existir pero vivir la vida en piloto automático. Robotizada pero a la vez engañada. Y si en algún momento la catarata se abre y, de repente, vuelve algo de esa intensidad que alguna vez pudiste ser capaz de percibir, basta con cerrar los ojos y echar una siesta para volver a resetearse. Así de fácil es.

Sentir, cuando dominás el arte de ya no hacerlo, es un aprendizaje de todos los días. Es activamente buscar momentos que te ayuden a conectar con esa parte que perdiste de vos misma. Que enterraste en un lugar muy muy profundo al que sólo podés acceder a través de ciertas herramientas. En mi caso, los libros y la música. 

Escribir era algo que me conectaba con mis sentimientos, que me dejaba en un lugar vulnerable y que hacía que abriera mi corazón a cualquier extraño (y a veces no tan extraño) que tuviera la casualidad de pasarse por mi blog. Escribir era un aliciente para mis penas, era mi desahogo, era mi forma de dejar ir aquello que me estaba consumiendo. De darle sentido al sentir. Cuando dejé de sentir, escribir fue cada vez más difícil.

Para explicar mi ausencia de palabras, me convencí a mí misma que estaba dejando de escribir porque nadie puede escribir siendo feliz y ninguna gran novela ni ningún gran artista escribió su obra maestra nunca, jamás, desde la felicidad. Porque para mí esos días grises que describí en mi viejo blog, comparados a los días negros en los cuales me sentía bordeando la locura y cuyos impulsos me llevaban a querer desaparecer de la faz de la tierra eran días felices. Now I know better. Pero lo que no fui capaz de aceptar ni creer en estos años es que yo no escribo, ni nunca escribí, para crear una obra maestra. Escribo y escribí porque sí, porque escribir es parte esencial de mi ser. Porque mis sentimientos están en la escritura y la escritura soy yo. Porque la escritura implica sentir y sin sentir, la escritura no puede existir. They are one and the same.

Tuvieron que pasar años, una migración, alejarme de aquellas personas que sólo buscaban mi compañía para cumplir sus deseos egoístas y mucha terapia para darme cuenta de cuánto me estaba perdiendo prefiriendo los días grises y los sentimientos muteados. De cuánto me estaba perdiendo sin escribir. 

No sé si este blog seguirá, no sé si postearé seguido. No sé ni siquiera si alguien lo va a leer y no me importa. Esto para mí es un paso adelante. Es una forma más de conectar conmigo misma, de hacerle lugar a esos momentos de vulnerabilidad que rechacé durante tantos años. Porque, como escribí yo misma en mi viejo blog: ser vulnerable es darle armas a la otra persona. De lo que no me di cuenta en su momento y que ahora sí sé es que las personas que tengo que tener alrededor tienen que ser aquellas que puedan tener esas armas pero nunca quieran usarlas. Y que, rodéandome de esas personas, no tengo necesidad de disociar porque esas personas nunca, pero nunca, van a tener como propósito lastimarme ni usarme.



 Estar en mis huesos es muy difícil a veces….