sábado, 19 de octubre de 2024

Daddy issues

Hoy mi viejo me habló apenas me desperté. Él había salido unos días a pasear solo con su camper y se había despertado temprano y, evidentemente, se sentía solo y decidió escribirme. Lo sé porque me lo dijo. Lo sé porque últimamente cada vez que me habla me recalca lo solo que está y que sólo tiene un amigo. No sé ni a qué amigo se refiere, para ser sincera. Cuando se trata de hablar con él, me anulo por completo. No es solo prácticamente un monólogo de su parte porque necesita decir y repetir constantemente las cosas que está descubriendo de sí mismo o lo egoísta que necesita ser ahora sino también porque yo me olvido de tener el papel de interlocutora. Me olvido de preguntar, me olvido de interesarme. Siento que, realmente, no son estas las conversaciones que una hija debería tener con su propio padre; que las conversaciones que una hija debería tener con su padre, deberían ser sobre la hija, no sobre el padre. Pero, lamentablemente, eso no es algo que sea muy común entre nosotros.

Siempre me dejan angustiada. Siempre me arruinan el día y me dejan con un mal sabor de boca. Mi papá es de esas personas que hacen de cuenta que reconocen cosas y recapacitan pero la realidad es que es todo una pantomima. Según esas personas, en sus obras de teatro ellos nunca fueron los protagonistas. En sus obras de teatro, los papeles de los protagonistas siempre los cumplimos los demás, ellos siempre hicieron todo por los demás y fueron por los demás. Toman responsabilidad de sus errores, pero no de todos. Se hacen cargo de sus acciones pero no del todo. Porque ellos siempre hicieron las cosas por una buena razón y esa razón sos vos y vos lo dejaste solo. 

A ese tipo de persona ni siquiera le entra en la cabeza la posibilidad de que te hayas ido porque, precisamente, las expectativas, la presión y el rol que te querían imponer no era el que vos querías para tu vida. Que su obra de teatro no es tu obra de teatro, que sos protagonista de tu propia vida y no un papel que interpretar en una obra ajena. No existe la posibilidad de que vos tengas tus propios deseos y sentimientos por fuera de eso, que sos tu propia persona. Tenés una función que cumplir y esa función es ineludible. Y si la lográs eludir, vas a tener que escuchar sobre lo solo que lo dejaste por el resto de su vida.

Cuando hablo con él me pasan dos cosas. La primera es que me anulo y con esa anulación viene que me siento mal por no poder ser funcional justo cuando más lo necesito y la segunda es que siento que viví mil vidas en una. Mientras él está descubriendo la soledad y no tener en quién apoyarse a los setenta, yo ya lo viví como mínimo tres veces desde los diecisiete años. Siempre me sentí más madura que mis padres, más adulta que mis padres. En estos momento, escuchar a mi padre reclamarme de manera indirecta que no estoy para él es especialmente doloroso cuando nunca estuvo para mí. 

Mi reacción automática es levantar las defensas, disociar y ya veremos qué hacemos más adelante. Pero estoy tratando precisamente de evitar hacer eso. De analizar por qué me duele, por qué me afecta, de intentar tener una relación con él que no me haga daño pero tampoco tener que quitarle la palabra. ¿Cómo se relaciona una con una persona que está tan enamorada de sí misma que no admite otro tema de conversación?¿Ni siquiera una opinión diferente a la propia?¿Cómo se relaciona una cuando esa persona es su propio padre?

Hace ya unos meses que vengo dándole vueltas a estas cosas sin encontrar respuestas por ahora. O por lo menos, sin encontrar respuestas que me sirvan lo suficiente.

 Estar en mis huesos es muy difícil a veces….