martes, 2 de junio de 2026

No sé qué escribir. No me sale nada. Este blog lleva dos años de creado y sus posts podría haberlos escrito ayer porque poco ha cambiado. Solo una cosa tal vez puedo decir que no es igual y es mi angustia. Ya no me da tregua, ya no me deja escaparme, ya no la puedo esquivar. Simplemente está. Llegó un día, se plantó y no quiso irse nunca más. Y acá estoy yo, pasando los días con una bola en la garganta, sin poder hablar con nadie y sin poder volver a esconderla porque no me deja. No me deja. Lo intenté de todas las maneras y sigue sin dejarme. Tendría que estar feliz ahora. Si le preguntás a cualquiera, estoy en la cúspide de mi vida. Nunca estuve tan linda, ni tuve mi carrera tan encaminada, ni viví en un lugar tan hermoso y, sin embargo... no lo puedo disfrutar. En algún momento, hace veinte años, se apagó un switch adentro mío y nunca más pude ser feliz. Nunca más. No sé lo que es la felicidad. Nunca lo supe. No sé si alguna vez lo sabré. 

La vida pesa. Pesa muchísimo. Hay algunos días en que pesa tanto que no quiero ni siquiera levantarme pero lo hago igual. Porque sino me levanto, nadie me va a ayudar. Nadie me va a decir "no, hoy descansá tranquila que yo me ocupo" porque nadie se ocupa. Nadie. Y es pesado vivir así. Sin que nadie se ocupe. Sin que nadie se preocupe. Sin poder pasarle el peso a otra persona por lo menos un par de días para descansar. Y necesito descansar. Necesito parar. Y lloro, y me angustio, y no puedo más pero sigo. Y ya no es por sobrevivir, ya no es porque es un valor para mí. Sigo porque si no sigo no sé qué va a ser de mí porque si paro, si paro sin que nadie me sostenga, tengo miedo de no poder arrancar nunca más. Porque... ¿qué pasa si yo suelto?¿quién me releva si yo no estoy? Se va todo a la puta. Y por ahí todo tiene que irse a la puta, por ahí yo tengo que soltar y todo lo que me llevó años construir tiene que desaparecer. Porque si soy solo yo la que está manteniendo todo en pie, entonces tal vez no debería estar en pie en primer lugar. Por ahí soy yo misma la que tiene que irse a la puta, por ahí soy yo misma la que tiene que frenar para no volver a arrancar. Por ahí necesito frenar para no volver a arrancar. Porque... ¿cuál es el problema de no volver a arrancar? No quiero frenar, pero necesito frenar porque necesito dejar de sostener lo que se cae por su propio peso. 

Y ahora quiero borrar todo esto porque es un vómito de palabras sin sentido. Porque es una madeja de hilos mezclados que no van a ningún lado pero vienen de todos. No tiene literatura, tiene incoherencias. Porque mi mente es una sucesión de desórdenes. Y yo sigo sin sentir otra cosa excepto angustia. Enojo y angustia. Pero el enojo no cuenta, porque ese sí que es lo único que siento hace décadas. La angustia no, esa es nueva. Tal vez deba aprender a hacerme amiga de mi angustia. Y tal vez sí tenía bastante para decir.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Welcome to the Grey Place

 So, hace veinte años entré en el gray place y fue un alivio. La mismísima existencia dolía cada día, mi mente me pedía parar, el corazón me...